DEFNICIÓN
GRUPOS FLORIDA Y BOEDO:
GRUPO FLORIDA:
GRUPO BOEDO:
OLIVERIO GIRONDO:
ROBERTO ARLT
LAS VANGUARDIAS LITERARIAS
El término vanguardias surge en Francia
durante los años de la Primera Guerra [1914-1917]. Su origen está precisamente
en el vocablo francés avant-garde, término de origen militar y político, que
venía a reflejar el espíritu de lucha, de combate y de confrontación que el
nuevo arte del siglo oponía frente al llamado arte académico.
Las vanguardias son una serie de movimientos
artísticos que se producen en Europa e Hispanoamérica desde comienzos del siglo
XX y que alcanzaron su esplendor a partir de la Primera Guerra Mundial (1914).
Las vanguardias, por tanto, fueron movimientos
que buscaron y concibieron nuevas formas de creación artística y literaria.
Nacen de una necesidad de ruptura con lo
tradicional.
Todas ellas pretenden la renovación de la
literatura en sus temas y su estilo.
CARACTERÍSTICAS
. Fascinación por la técnica y los avances
tecnológicos.
Experimentación con nuevos temas y formas de
expresión.
Concepción de la literatura como algo lúdico
(juego formal).
Está destinada a aquellos que fueran capaces
de comprenderla.
La provocación, en muchos
casos, contra las normas sociales establecidas.
Propósito de las vanguardias:
Renovar radicalmente el arte
(pintura, escultura, música, arquitectura, literatura, etc.) rompiendo con la
estética anterior, sobre todo con la REALISTA.
VANGUARDIA
ARGENTINA:
Florida
y Boedo
Los escritores argentinos de principios del
siglo XX, conocidos como la vanguardia
del ’20, compartieron el espíritu de una
época más que la adscripción a una corriente
estética. Los cambios producidos en la
sociedad a partir del desarrollo de las ciudades
y la tecnología influyeron en ellos. La
modernización en las comunicaciones y en los
medios de transporte facilitaron los viajes a
Europa y, de esta manera, los artistas americanos
entraron en contacto con el espíritu de
las vanguardias europeas.
Fue así como el Ultraísmo, movimiento de
origen español introducido por Jorge
Luis Borges, influyó en la producción
literaria de nuestro país. El Ultraísmo pretendía
comunicar estados y sensaciones, por lo que
rechazaba cualquier línea argumental,
cualquier anécdota. En cuanto a lo formal, privilegiaba
la metáfora y las formas libres y
asonantes. La poesía fue su forma natural de
expresión.
Por otra parte, durante la misma época se
desarrolló una poesía de mayor contenido
social, que reflejaba las voces de la gente
común. Así,
ambas corrientes —la que recibió
la influencia del Ultraísmo y la que se
inclinó por expresar una problemática social—
estuvieron representadas en nuestro país por
dos grupos: Florida y Boedo.
GRUPO FLORIDA
El grupo de escritores que lo integraban se
reunían en una famosa y elegante
confitería ubicada en esa calle de la Capital Federal. Difundían sus creaciones
a través de la revista “Martín Fierro”.
Por esa razón también se denominaban
“martinfierristas”. A este grupo pertenecían, entre otros,
Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo, Raúl González
Tuñón, Norah Lange.
Buscaron la ruptura de los esquemas poéticos
fijos, una sonoridad que no apelara a la rima fácil y la renovación de los
recursos poéticos. En este último aspecto, privilegiaron la metáfora, es decir,
la traslación del significado de un término a otro, en la búsqueda de
asociaciones poco comunes.
Por otra parte, también incluyeron en sus
poesías términos provenientes del habla cotidiana de la ciudad o de los ámbitos
rurales con la intención de revalorizar el lenguaje americano junto con
temáticas nacionales, como el arrabal porteño en el caso de Borges.
GRUPO
BOEDO:
Se
reunían en la sede de la editorial
Claridad, ubicada en la calle Boedo al 800.
Sus publicaciones periódicas eran de orden
político más que estético.
Tenía como objetivo mostrar y denunciar las
injusticias de la vida que afectaban a los
sectores más pobres.
Los escritores de Boedo expresaron su postura
por medio de afiches que pegaban en las
calles o notas editoriales. Dos de estos se
consideran significativos. El primero, un afiche
firmado por Leónidas Barletta y Nicolás
Olivari, expresaba su adscripción al realismo porque, tal como ellos mismos
sostenían: “Tenemos la convicción de que la literatura para el pueblo debe ser
sincera, valiente”. Y concluía: “Nuestro lema es continuar haciendo la
revolución en los espíritus”.
Para los escritores de Boedo la literatura no
era un entretenimiento pasajero ni un elemento decorativo; era un medio para
trasmitir las ideas revolucionarias; debía utilizarse para transformar la
realidad en la que estaban inmersos, al mismo tiempo que mostraba las
injusticias y los sufrimientos de los sectores más pobres. Su preocupación
residía, y en esto se diferenciaban del realismo, en cómo hacer más efectiva a
la literatura
Mientras que el nombre de Florida
representaba la elegancia y la superficialidad, el de
Boedo pretendía practicar la literatura como
instrumento revolucionario. Durante mucho
tiempo, se consideró que ambos grupos estaban
enfrentados de manera irreconciliable.
En las páginas de sus publicaciones se podían
leer burlas en forma de epitafios o críticas despiadadas a los autores del otro
grupo. Sin embargo, esta rivalidad no fue tal. Muchos de los escritores
vinculados políticamente con Boedo frecuentaban las tertulia del grupo de
Florida o publicaban en la revista Martín Fierro
Los miembros de Florida y Boedo eran
principalmente jóvenes escritores, poetas, dramaturgos y ensayistas que
desarrollaron su obra en la primera mitad del siglo XX.
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ROBERTO ARLT:
Escritor argentino
nacido en Buenos Aires el 2 de abril de 1900, hijo de inmigrantes alemanes e
italianos. No completó una educación formal pero se dedicó a escribir y leer a
los escritores rusos desde muy joven. Estuvo un tiempo en la Escuela Mecánica
de la Armada, pero lo expulsaron. Más tarde se dedicó a diferentes oficios,
desde vendedor de libros hasta jornalero en el puerto.
Como muchos
escritores de su época, colaboró con diferentes periódicos de Buenos Aires. Sus
Aguafuertes porteñas (artículos de costumbres) aparecieron con regularidad
hasta convertirse en un clásico de la literatura argentina. En su escritura se
refleja el mundo de los suburbios pobres, conformado por las olas de
inmigrantes europeos, en una época de gran prosperidad económica para Buenos
Aires.
Su prosa se
caracteriza por el uso de un lenguaje popular, poco elaborado, en oposición a
otros escritores argentinos de su época. Su estilo ha sido predominantemente
realista con tendencia a la crónica. Sus temas, también diferentes a las
preocupaciones de Borges, se centran en los problemas psicológicos y sociales
de su tiempo. Sus personajes representan principalmente hombres y mujeres
marginales de su sociedad, alienados por la pobreza y el caos metafísico de la
vida urbana moderna.
Hoy en día es
considerado como uno de los escritores más importantes de la literatura
iberoamericana del siglo XX.
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